A Letter from Paola: Why I Stopped Making New Year’s Resolutions and What I’m Doing Instead

Una carta de Paola: Por qué dejé de hacer resoluciones de año nuevo y qué pienso hacer ahora

/ Me, myself & I

Cuando comienza un nuevo año, es fácil encontrarnos reflexionando sobre nuestras elecciones de vida. Nos invaden todo tipo de sentimientos: esperanza, alegría e incluso nostalgia. El entusiasmo nos llena y nuestras expectativas empiezan a elevarse. Nos prometemos que sí, ¡este será el año! Ahora sí que haremos estos cambios que hemos necesitado por tanto tiempo.

Incluso si estuviésemos negados a este momento introspectivo, por todos los medios nos bombardean con titulares que van desde cómo desintoxicarnos del exceso navideño hasta consejos para conseguir un trabajo soñado, pasando por la lista de países que debemos visitar antes de cierta edad, y cuanta nueva rutina alimenticia y de meditación debemos seguir para alcanzar el estado físico y mental que tanto deseamos.

Todos los años se repite la misma historia en todas las páginas. Por ello, no quería ofrecerles más de lo mismo en este mar de consejos; prefiero compartir con ustedes por qué pienso trabajar en mi desarrollo personal y en el de mi marca, y por qué voy a tomármelo con calma; en fin, mis reflexiones personales desde un lugar sincero.

Aunque con sus altibajos, como todo en la vida, el 2019 estuvo lleno de cosas maravillosas a nivel personal y profesional. Por un lado, no me siento orgullosa de haber olvidado el cumpleaños de mi mejor amiga, y tampoco de no haber compartido lo suficiente con mis abuelos, que tanto me aman.

A pesar de todo, cuando recuerdo todo lo que pasó en el año, la mayoría de mis pensamientos vienen impregnados de una gran sensación de agradecimiento por los logros increíbles y momentos maravillosos que sucedieron sin ningún tipo de planificación. Muchos de los acontecimientos positivos fueron una verdadera sorpresa; jamás imaginé que la vida me llevaría en esa dirección.

Una de las alegrías inesperadas pasó cuando mi pareja cumplió su sueño en el mundo del motor. Nos apoyamos mucho mutuamente, por lo que fue muy satisfactorio ver lo feliz que estaba, y cómo tantos años de trabajo finalmente dieron sus frutos.

Otro momento hermoso y divertido fue durante la fiesta de Navidad con el equipo de P D PAOLA. Conectamos como equipo y aprendimos cosas sobre cada uno fuera del trabajo. Una de las mejores partes fue cantar karaoke; ¡tanto talento oculto! Fue un grato descubrimiento.

Es así como, después de un año lleno de acontecimientos inesperados, no siento la necesidad de apresurar una lista de objetivos para 2020. Simplemente decidí estar absolutamente agradecida por lo que tengo y por lo lejos que he llegado, y mantenerme con una actitud positiva frente a lo que está por venir.

Si soy un poco más sincera, no puedo negar que, a veces, la sensación de envejecer me asusta un poco, pero jamás quisiera volver a los 18 años con los problemas e inseguridades que se tienen a esa edad. Ahora me siento más segura de mí misma, y eso no lo cambiaría por nada.

Ahora bien, claro que establecer objetivos es bueno y necesario para saber a dónde queremos llegar en la vida. Si hay alguien que está a favor de la superación personal, soy yo, apoyo todo lo que nos pueda ayudar a mejorar el cuerpo y la mente.

No en vano la esencia de mi marca está unida a la idea de empoderar a las mujeres, encontrar formas de conectarnos con nosotras mismas y ayudarnos mutuamente a sentirnos como las diosas que somos.

Para mí de esto va justamente: de encontrar objetivos sencillos y buenos para nosotros, sin demasiada presión y sin tener que ser perfectas. Y eso no significa hacer cosas fáciles. Creo que se trata de asumir un desafío y sentirlo al 100% sin forzar las cosas ni sentir que nuestros sueños mueren cada 31 de diciembre, porque cada día es una nueva oportunidad para insistir en continuar nuestro camino.

La única resolución que debo confesar es que tengo el firme propósito de repetir mi “guilty pleasure” de 2019 y comprarme un calendario de adviento en octubre y noviembre… Ah, y también prometo estropearme las uñas y así tener una excusa para mimarme con una nueva manicura.

Al final, todos tenemos metas y sueños que viven en nosotros. Depende de cada uno cómo vivirlo. Algunas personas necesitan escribir sus promesas y sueños; otras no. ¡Haz lo que funcione para ti! Personalmente, he decidido recibir cada día abriendo mi alma, mi mente y mi corazón a lo que venga.

¡Feliz 2020!

Con cariño,
Paola