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El nacimiento de un nuevo comienzo

Se dice que no hay nada comparable a la experiencia profunda e intensa de ser padres por primera vez. Es un acontecimiento que permanece para siempre en la memoria.

Sin embargo, también se dice que algunas otras experiencias en la vida pueden proporcionar una sensación en cierto modo parecida. Por ejemplo, ejecutar un proyecto personal o profesional de principio a fin es, para muchos, tan especial y magnífico como la espera de un bebé y verlo nacer.

Y así como la experiencia de ser padre por primera vez no se olvida nunca, tampoco se olvida el primer gran logro personal o profesional.

Nuestro espíritu y nuestras esperanzas se renuevan con este año que entra y, posiblemente más que en otros años anteriores, necesitamos que nuestros proyectos y sueños vean la luz. Una vez más, tenemos la oportunidad de comenzar de cero, o simplemente de hacer algo que para nosotros tenga un valor único y especial.

Piénsalo por un momento. Planificar y empezar a poner las bases de un nuevo proyecto, bien sea porque te lo hayan asignado o porque lo hayas puesto en marcha por tu cuenta, puede ser tan emocionante como saber que vas a ser padre. No obstante, al igual que la llegada de un bebé, nos emociona, ¡pero también nos asusta!

Es natural que empieces a comerte el coco o incluso a rayarte con todo tipo de preguntas: ¿Seré capaz de hacer esto bien?, ¿cómo me preparo?, ¿y si algo no sale como debería? Cierta angustia es inevitable, sin duda, pero también hay una voz interior que te recuerda que todo va a salir bien, que tienes la capacidad, la voluntad y los conocimientos adecuados para hacerlo. Si no, no te lo habrían encargado, o no te lo habrías planteado siquiera.

Afortunadamente hay muchas personas que han pasado por lo mismo y puedes dar por seguro que estarán ahí, dispuestas a darte muchos ánimos, mucha ayuda y muchos consejos. ¡Acéptalos y aprovéchalos! El crecimiento personal es una tarea individual que se apoya en nuestras propias capacidades, pero también, y mucho, en lo que los demás nos ofrecen.



El proceso de planificación inicial puede ser tan difícil como el primer trimestre del embarazo. Los inversores nos pueden defraudar con sus exigencias, a menudo hay que desafiar y traspasar los límites de la incertidumbre, los cambios son inevitables y difíciles de gestionar... Todo es tan abrumador y tan inevitable como las famosas náuseas matutinas.

Pero después, recordamos que hemos de mantener el foco en lo importante, sin dejarnos distraer por aquello que no merece la pena. Es clave saber lo que nos espera, los recursos que vamos a necesitar para ir superando etapas, los apoyos necesarios y los riesgos que se pueden o no correr. Así, iremos poniendo las bases sólidas y bien cimentadas sobre las que se apoyará el proyecto.

En un embarazo, el tercer trimestre marca el punto de no retorno. La tripa es cada vez más grande y, desde el punto de vista físico, las cosas se ponen duras, pero el final está cerca y la ilusión aumenta.

Es el momento de revisar los aspectos esenciales: hacerse una ecografía, mantener la dieta propuesta por el médico, prepararse física y mentalmente para el parto... Cualquier desviación de lo esperado, debe corregirse cuanto antes, haciendo los ajustes que sean necesarios para que el bebé se desarrolle adecuadamente y no se vea afectado en el futuro.

Hay que preparar el entorno de forma que resulte adecuado para el que llega. Va a necesitar su propio espacio y toda la dedicación de sus padres. Después de este proyecto, nada será igual. Pero si no se planifican los cambios, con cuidado, las cosas acaban siendo más estresantes y también más costosas.

Y finalmente, ¡llega el gran día! Para algunas mujeres todo es fácil y rápido. Pero para otras el proceso puede ser muy largo y también muy doloroso. No obstante, y sean cuales hayan sido las circunstancias, traer a este mundo a tu primogénito es maravilloso, y con su llegada comienza un nuevo y emocionante capítulo de tu vida.

Es el primer paso en un largo viaje lleno de recompensas en el cual verás a tu hijo crecer y desarrollarse. Es el comienzo de un fructífero camino que te llevará a hacia tus metas y convertirá tus sueños en realidad. Sea cual sea tu caso, ser madre por primera vez o prepararte para un nuevo comienzo, levanta la copa y celebra el acontecimiento. ¡Enhorabuena!

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