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La Magia del Estudio de un Artista: detrás de la colección Atelier

El taller de un artista puede ser uno de los lugares más fascinantes de descubrir. Es el espacio donde todo adopta forma, donde la mente creativa del artista conjura sus diferentes mundos para dar vida a obras con trazos que provienen de su alma.

Un Atelier da pistas de quién trabaja en él, nos dice mucho sobre la intimidad del creador y sobre su personalidad. Más que un lugar donde formas y pinceladas de colores cobran vida, el atelier en sí mismo es una fuente de inspiración. Una luz estimulante, extraordinarios objetos decorativos y hasta el color de las paredes: todo forma parte del consciente y del inconsciente del artista, que siempre consiguen colarse en sus creaciones.



En esa línea, el estudio de Henri Matisse estaba repleto de sus objetos preferidos: figuras de budas, caligrafías chinas, tallas africanas y vasijas que le habían obsequiado sus amigos, entre otras cosas. Estos y muchos otros objetos eran fuentes de inspiración recurrentes en su trabajo y aparecen transformados una y mil veces en sus obras de arte.

Salvador Dalí daba mucha importancia a su espacio de creación. A lo largo de su carrera como artista, vivió en diferentes lugares y tuvo muchos estudios que le aportaron distintas inspiraciones: Portlligat, Figueres, Púbol y Cadaqués, además de La Barraca en Girona. Algunos por breves períodos de tiempo y otros por muchos años, como el de Nueva York, donde se ensamblaron sus extraordinarias joyas, expuestas en Figueres, siempre supervisadas por él hasta el último detalle.

De Portlligat le atrajeron el paisaje, la luz, la paz y la soledad, que le permitían profundizar en la relación entre su arte y la naturaleza que lo rodeaba. Ahí se desarrolló libremente como artista y solía definir su casa como una auténtica estructura biológica.

Por otro lado, Picasso concibió muchas de sus grandes obras de arte, incluyendo la famosa Les Demoiselles D'Avignon, en el legendario atelier Le Bateau-Lavoir de Montmartre. Durante seis meses el artista malagueño hizo cientos de bocetos y dibujos antes de terminar su famosa obra maestra.

Rendir homenaje a todos esos elementos es lo que impulsa y motiva la creatividad detrás de nuestra colección Atelier. Con el color como piedra angular de la colección, cada joya y sus componentes se convierten en una serie de pinceladas; en los trazos y las figuras de un lienzo. Cada piedra y cada metal hace alusión a uno de los elementos que conforman las obras de arte.

Por ejemplo, el anillo Papillon lleva piedras que incluyen los siete colores que conforman la colección. Cada piedra recuerda una pincelada que por sí sola es una forma abstracta, pero que junto a otras se convierte en una composición armónica de luz y color.

Respetando el mismo concepto, tanto los pendientes Halo como los Euphoria llevan su luminosidad multicolor al rostro. Por su parte, los pendientes La Palette tienen una naturaleza delicada que evoca pequeños toques de color los cuales, pincelada a pincelada, aportan la riqueza cromática que toda obra de arte necesita.

El clásico círculo de color basado en amarillo, azul y rojo es tradicional en las artes plásticas y permite muchas variaciones cromáticas. Los pendientes Libellule y el collar Rosé Blush, por ejemplo, combinan distintas piedras de colores de tonos cálidos, mientras que el anillo y el collar Midnight Blue recogen tonalidades frías. Por su parte, el juego de verdes en el collar y en el anillo Lime Blush nos recuerda los paisajes naturales que han sido inspiración recurrente para grandes artistas.

Atelier es la desconstrucción de luz y color que busca su propia interpretación en cada pieza de joyería. A medida que cada piedra encuentra su lugar en la joya, nace también una obra de arte en cada persona que la lleva.

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